lunes, 2 de enero de 2012

A Dramatic Turn Of Events - Dream Theater [2011]

Desde el Blog os envío un gran feliz año 2012 a todos, y qué mejor que inaugurar el nuevo año con otro buen disco, ¿no? Pues va a ser con otro trabajo reciente, de Septiembre del ya pasado año. Septiembre cundió muchísimo y bastantes artistas que personalmente me interesan sacaron disco, uno de ellos son los estadounidenses Dream Theater. Muy esperado el ya onceavo trabajo de la banda más reconocida del Metal Progresivo, con el añadido de que, su batería, corista y miembro fundador Mike Portnoy abandonó la banda antes de la grabación del mismo, tardando un año en anunciar un nuevo sustituto, tocayo además, Mike Mangini, y muchos se preguntarán, ¿estará a la altura? Lo sabremos en el siguiente disco, ya que la batería la ha compuesto Petrucci. Pero aun así, aquí os lo dejo:



¿Qué me dices? ¿Que los Dream Theater quieren que toque con ellos la batería? O sea, ¡qué fuerte!

Tras la jocosa imagen, os hablo del disco más seriamente. Había mucho interés, a nivel de público, por saber el resultado del disco, más allá de la incorporación de un nuevo instrumentista. ¿Supondría la marcha de Portnoy el abandono de los derroteros más modernos y metaleros (solo mirad su nuevo proyecto, Adrenaline Mob, talento desperdiciado en mi opinión) en pos de un sonido más clásico y progresivo? Como suele pasar, ni una cosa ni la otra. Todavía hay guiños al sonido que empezaron a desarrollar a partir de Train of Thought (que sigue siendo un gran disco, cosa que no se puede decir de los que le siguen), pero, en general, sí que se han vuelto más clásicos. John Petrucci y Jordan Rudess toman el completo protagonismo, y esto es especialmente bueno en pos del segundo, con un trabajo de teclas que no se le escuchaba desde Six Degrees Of Inner Turbulence. ¿Entonces, en qué quedamos?

Pues para mí es el mejor disco que sacan desde Train of Thought, aun sin llegar al nivel general de éste, y superando a los 3 anteriores. A niveles de discografía, se queda en uno de sus trabajos intermedios, pero dentro de los mejores de ese montón, nunca discutiendo a sus grandes obras de los 90. No sorprenden en demasía, tiene detalles buenos y cosas bastante planas, pero el nivel no estaba demasiado alto, tristemente. El único tema realmente malo es Build Me Up, Break Me Down, que a base de sintetizadores y ritmos machacones intentan hacer una suerte de los Disturbed más cansinos sin mucho resultado. Hay cosicas modernas y más machaconas de lo debido, pero más difusas y encuadradas en temas mucho más dinámicas, como Lost Not Forgotten, cuya segunda mitad aplasta a la primera, sobre todo gracias a ese solo infinito. Curioso como han explotado su vertiente sinfónica y melódica con On The Backs of Angels y el interludio de Outcry. Las baladas aportan bastante poco al conjunto, lejos de ser malas, James Labrie tiene una ejecución correcta, en el mejor sentido de la palabra, sin perderse en agudos innecesarios ni sufrir, todo en tonos medios. No entiendo tanta mala baba hacia el vocalista canadiense, en serio. La gran ausencia es una batería de peso, pero bueno, es comprensible cuando la ha compuesto un guitarrista, cumple sin florituras.

Bridges in the Sky y Breaking All Illusions, junto a Outcry (y el primer corte, en menor medida) conforman la élite del disco, un intento de recuperar la gloria de los viejos Dream Theater, con bastante acierto, pero sin alcanzar la excelencia. Bridges in the Sky abre muy melódico pero de forma inquietante, trazando buenos riffs y un final exquisito, gracias a la aportación melódica de Rudess, que suena más clásico que nunca, en contraste a un Petrucci más veloz y frenético. Outcry empieza algo más discreta, pero el interludio (bastante sinfónico, como el comienzo) y un instrumental exquisito la sitúan entre las mejores canciones que han hecho en años, bestial, esto parece Liquid Tension Experiment por momentos. Labrie cambiante y preciso, Myung (segundo damnificado de la ausencia de un batería de cara a la base rítmica) suena de vicio... vaya, que gran tema.

Bridges in the Sky, el penúltimo tema y el más largo, algo más de 12 minutos, entre dos temas ligeros para dar por cerrado el nuevo trabajo de estos gigantes. Desarrollo a priori clásico, pero destilando técnica, un tema repleto de cambios de intensidad y mucho feeling.  Un disco largo, casi 80 minutos para 9 temas, pero que confirma que Dream Theater siguen vivos, y mejor que en años. Estas son mis opiniones sobre el disco, espero que os haya gustado la reseña. Hasta la siguiente.


2 comentarios:

  1. Yo escuché el disco cuando salió, lo escuché entero, pero no me gustó, hace unas semanas lo volví a escuchar, y casi que me gusta menos que antes. Si fuera más corto a lo mejor entraba mejor, pero un disco tan largo y con la poca chicha de este se me atragante demasiado. Lo veo un pelín mejor que lo último que estaban haciendo, pero tampoco es nada del otro mundo. Podría decir que fue una de mis decepciones del año pasado en cuanto a discos. Buena reseña, por cierto. Saludos.

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  2. Has puesto Bridges in the Sky refiriéndote a Breaking All Illusions.

    Estoy bastante de acuerdo en todo, aunque intuyo que a mí me gustó un poco más el disco.

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