viernes, 25 de octubre de 2013

Mis 20 discos de: Thrash Metal

Sé que tocaba una reseña de Pokémon XY, que es lo que los 4 gatos que puedan leer este blog últimamente esperarían. La habrá, por supuesto, pero todavía no, un poco más adelante. Ahora me apetece escribir sobre música, algo que llevaba mucho tiempo sin hacer en este blog. Me voy a permitir la coña de "el artista hace lo que quiere, si quiere cambia, si quiere vuelve a los orígenes, si le parece os deja a todos con el culo torcido". Ésto se me ha ocurrido, por así decirlo, en los últimos días. Un repasito breve en forma de 20 discos de algún estilo en concreto. Los créditos, a Richy, propietario del blog Galaxia de la Música, que es, a grandes rasgos, el que me dio la idea, ya que en su blog personal tiene varias listas de discos de este tipo. Recomiendo mirarlo, por supuesto, que siempre aprenderéis algo y hay buena variedad. ¿De qué va mi ranking ésta vez? De Thrash Metal, ni más ni menos.

A estas alturas imagino que la mayoría sabéis que mis gustos, siendo relativamente amplios y blablabla, suelen tirar por tonalidades progresivas, ya sea Rock, Metal, Folk, o incluso Pop y Electrónica Progresiva (bendita Escuela de Berlín), estos dos ya a cierta distancia. Podría haber subido una lista de 20 discos de Rock Progresivo y no hubiese pasado nada. ¿Por qué precisamente he elegido el Thrash Metal? Por varias razones. Primero, porque es un estilo que, especialmente entre mis 16 y mis 18 años, me ha dado bastantes alegrías y momentos de diversión. Segundo, porque me parece una de las columnas vertebrales en la historia del Metal: desplazó a la NWOBHM, cada vez más intoxicada de bandas clónicas (con sagradas excepciones, tanto en el terreno más clásico como nombres que influenciarían a las diversas bandas que voy a nombrar), terminó de romper con las convenciones melódicas del Metal de la época, apoyado en la creciente influencia del Hardcore Punk y, sobre todo, me he motivado a hacer una lista thrasher por el "ataque" que sufre últimamente. Lo he comentado más de una vez en Twitter: no es un estilo amplio, no es un estilo complejo de tocar, ni tan cerebral como otros. ¿Y qué? El Thrash gozó de buena salud por su frescura y su capacidad de generar riffs, además de su influencia en corrientes propias y ajenas, por aquello de que el Death y el Black le deben mil y el Metal y el Punk se retroalimentan constantemente. Por eso, y por los ratos que me ha hecho pasar, aquí va mi lista. Me dejaré mil cosas, pero demonios, son 20 grupos y 20 discos, además de mi lista personal y en el momento ¡claro que habrá cosas en el tintero! Están ordenados por fecha de lanzamiento, sin más.

Ride the Lightning - Metallica (1984)




El sophomore de la carrera de los de San Francisco es, en mi opinión, su pico creativo. Tonalidades Speed, arrancadas de velocidad, melodía, buen hacer, y, sobre todo, riffs de alta manufactura thrasher. Adelantado a su tiempo, a mi juicio más redondo que Master of Puppets. La homónima, For Whom The Bell Tolls o la semibalada Fade to Black, algunas de mis favoritas. Cualquiera de sus discos de los 80 podría estar en esta lista.

Bonded by Blood - Exodus (1985)




Si alguien me dijese de definir el Thrash Metal sin concesiones, o mencionaría el magnánimo Reign In Blood de Slayer, que salió el año siguiente, o éste. No es el más técnico, ni el que tiene mejor producción, ni el más brutal de los discos salidos en el género, pero da todo lo que promete: velocidad, una potencia descomunal, mucho sentido del ritmo, comandado por el que, para mí, fuese el vocalista más atinado de la banda de Gary Holt, el malogrado Paul Baloff. La homónima, Strike of the Beast y, sobre todo, Exodus, cuchillas oxidadas para el oído.

Hell Awaits - Slayer (1985)




"¡CÓMO! Algo debe estar mal, Pablo no ha puesto el Reign in Blood. ¡No me jodas, lo mencionas en la minireseña anterior como disco que ejemplifica al Thrash como nadie, y luego no lo pones! Blasfemia." Ya, bueno, pero, gustándome MUCHO ese disco, mi favorito de Slayer es éste. ¿Por qué? Porque tiene una atmósfera que pocos discos de Thrash han visto, retiene un sentido de la melodía, a su manera, exquisito, o contiene unos cambios de ritmo de infarto. Ojead Crypts of Eternity, una canción deliciosa, enrevesada y con la banda en estado de gracia, para entender de qué hablo. Si el mundo fuese justo ese tema tendría categoría de clásico. Aun así, como ya dije con Metallica, cualquiera de los discos clásicos de Slayer (los 5 primeros) tendría cabida en esta lista.

To Mega Therion - Celtic Frost (1985)



Éste disco se sale de la norma. Sí, en esencia es Thrash, pero el espectro de la cumbre de Celtic Frost (y mira que de ellos me gusta prácticamente todo, incluso paso el Cold Lake) es demasiado alargado: proto-Black, elementos sinfónicos e incluso vanguardistas, cadencias que luego adoptarían bandas de Death Metal,  riffs gruesos y densos, letras más oscuras y profundas... pero sobre todo, canciones. Mejora a los EPs anteriores, aportando temas redondísimos y muchos "ughs". Uno de mis discos favoritos en general, columna vertebral del incipiente Metal Extremo de la época, rematado por un portadón. ¡Calidad suiza, señoras!


Spreading the Disease - Anthrax (1985)




Si dicen que 1986 fue el gran año del Thrash, en ésta lista han tenido cabida más discos del año anterior. Manías mías y cada loco con su tema. Curiosamente éste disco salió 3 días después que el anterior, el 30 de octubre. Os presento a mi trabajo favorito de Anthrax. Menos Punk y más Heavy que el posterior, no tan Speed y tralla pura como su debut. Todo TEMAZOS, cantados en tesituras agudas y muy clasicorras, con una base rítmica potentísima. Las 4 primeras conforman un inicio demasiado arrollador como para olvidar este disco.

Darkness Descends - Dark Angel (1986)




Aunque me duela, el único disco de aquel mágico 1986 de la lista. Otros que no eran ni los más bonitos ni los más técnicos, pero lo que hacían, lo hacían jodidamente bien. Thrash Metal violento pero muy bien estructurado, menos caótico que la incipiente escuela alemana, repleto de canciones hechas para destrozar músculos. Como curiosidad, el magnánimo Gene Hoglan toca la batería aquí, siendo su primer LP oficial, hecho que se nota, y mucho, contribuyendo sobremanera al sonido final del plástico. Imprescindible.

The Ultra-Violence - Death Angel (1987)




Otra gran banda no tan valorada como debería ser. Han tenido discos mejores, peores, pero, con el funky Act III, su mejor trabajo. Thrash que mezcla elementos de la Bay Area con estructuras menos convencionales. Insultantemente fresco y juvenil, ayuda que la edad de alguno de sus miembros no llegase a los 18 por aquel entonces. Thrashers y el tema título, mis favoritas.

Eternal Nightmare - Vio-Lence (1988)




Germen de los posteriores Machine Head (que me gustan mucho pero son bastante más Groove y por eso no los he metido en la lista), el debut de Vio-Lence es Thrash Bay Area clásico: melódico, rápido, y con un vocalista que tira mucho de falsete. Mucho cariño le tengo a este disco, pues fue de mis inicios serios en el estilo. La descarga de riffs del tema título, Serial Killer o Kill on Command, serious business.

Dimension Hatröss - Voivod (1988)




No es mi disco favorito de los canadienses, pero Nothingface no me parece tan thrasher como para meterlo en la lista (en una de Prog Metal seguramente sí esté). El disco de la mutación total, Voivod se vuelven más radiactivos y disonantes, aumentando la complejidad de sus composiciones. Fue mi primer disco de esta gente y mentiría si dijese que me hechizaron de primeras, pero tiempo al tiempo. Hoy en día los disfruto muchísimo. ¿Motivos? Tribal Convictions, Chaosmöngers o Megasolutions to Megaproblems. Ahí van 3 motivazos para no dejar escapar éste disco.


Spectrum of Death - Morbid Saint (1988)



Hasta el momento he tirado de repertorio más clásico, pero ya basta. Toca un disco con mucha carga Death, con Eddie de Iron Maiden sin jeta, pasado por ácido. Toca tralla. Toca Morbid Saint. Te podrían pinchar este disco, decirte que salió de Alemania, y no notarías la diferencia prácticamente. Más abrasivos que la media del US Thrash Metal, pero sin el caos y la voracidad germana. Un punto medio. ¡Un punto cojonudo! 8 composiciones que no bajan el nivel.

Agent Orange - Sodom (1989)



Éste año también viene cargadito. Seguramente de las bandas de Thrash alemanas, mi favorita. Guitarrazos, un bajo que suena como un tiro, letras críticas sobre guerra, y desarrollos atípicos en su escuela. Lectura de temas muy inteligente, con una composición cuidada, no solo centrada en meter tralla infernal, con cierta variedad. Me cuesta elegir temas, pero: la homónima, Augesbombt o la magistral Remember the Fallen son piezas insustituibles.

Beneath the Remains - Sepultura (1989)




Menudo disco. Por poco ha entrado en la lista, porque Arise (1991) también es tremendo. Es ligeramente más redondo y al ser anterior, tiene más peso. Aquí los brasileños se confirman como una banda de élite, una fuerza descomunal. Salvajes, con muy buenos riffs, y una identidad muy reconocible. Pateaban culos, y lo sabían. Las dos primeras, mis favoritas, pero es tan redondo...

No More Color - Coroner (1989)



Más calidad suiza, con la precisión que se le presupone a esa nación (poesía fina, LO SÉ). Thrash técnico sin perder fuelle, con despliegues instrumentales bárbaros arropados por todas las características que hacen grande al estilo: riffs pegadizos, voces rasgadas, cambios de ritmo y un estupendo sentido de la dirección. Demasiado infravalorados para lo grandes que deberían ser. ¡Ni justicia ni pollas, Coroner mandan y no tu banda!

The Years of Decay - Overkill (1989)




UF. Una decisión dura, ¿éste u Horrorscope (1991)? Pues por muy poquito, éste. No tan directo, y con una sola guitarra, pero más variado, profundo, con un manejo bárbaro de los tempos, con temas incluso Doom, y una tripleta de temazos de apertura complicada de superar: Time to Kill, Elimination y I Hate. Otros que sin ser los más desenfrenados y veloces, se han ganado un lugar en mi corazón. Con toda sinceridad, una de mis bandas de Thrash favoritas. Honestos y muy regulares.


By Inheritance - Artillery (1990)




INMENSO. COLOSAL. MAGNÍFICO. Uno de mis discos de Thrash Metal favoritos de todos los tiempos y la cima indiscutible de estos daneses. Hay velocidad, hay medios tiempos, hay una cover hardrockera, un vocalista chillón que aun así deja por los suelos a muchos de su quinta, hay melodía, y sobre todo, hay una técnica superior a la media. Completísimo. La banda de los hermanos Stützer descargó varios de los clásicos de su catálogo en este disco. Khomaniac, Beneath the Clay o Don't Believe a Word, mis predilectas. Y me encanta la portada.

Never, Neverland - Annihilator (1990)




La mayoría de la gente suele decantarse por el debut. No les culpo, pero si éste es el favorito de Jeff Waters y el mío, por algo es. Además, siempre preferí la voz de Coburn Pharr a la de Randy Rampage. Más melódica, más expresiva y con más matices. No es tan agresivo como el debut, pero los desarrollos de The Fun Palace (mi tema favorito de los canadienses), Road to Ruin o el desenfreno de Kraf Dinner, me pueden. Tech Thrash del bueno y del bonito.

Rust in Peace - Megadeth (1990)




Ya tardaban en salir. De lejos mi obra favorita de los de Mustaine, mezclando hábilmente Thrash, Speed, Heavy, elementos técnicos e incluso progresivos, con abundante melodía, con letras de corte sociopolítico y una guerra de solos entre el ex Metallica y Marty Friedman de órdago. Su mejor obra, su mejor alineación, y un disco para la historia. Pocas bandas de Metal pueden parir un tema tan brillante como Tornado of Souls y no morir en el intento.

Coma of Souls - Kreator (1990)




Otra banda muy clásica que tardaba en salir. En los 80 son el epítome del Thrash violento, descontrolado y blasfemo, pura esencia alemana, pero mi favorito de ellos es éste. Reparte hostias como panes igual, pero con unas estructuras más trabajadas, algunos toques melódicos, y Petrozza en mejor forma. Tema por tema, lo considero su mejor disco.


Screams and Whispers - Anacrusis (1993)




He estado por no ponerlo porque está a medio caballo entre el Thrash y el Progresivo, por la misma razón que, doliéndome un poco, no he puesto a WatchTower. Una banda curiosa, que tan pronto acometía con violencia como metía compases poco comunes, teclados (teclados en el Thrash, WTF) y atmósferas oscuras y siniestras. Una propuesta original, que no es para todos los públicos, pero de sabor agradable. Mi favorito de esta gente.

The Gathering - Testament (1999)




Espero que no os olvidaseis de las huestes de Chuck Billy. Sí, sus discos ochenteros molan, sobre todo los dos primeros. Sí, tienen una discografía muy guay. Y sí, definitivamente, The Gathering es mi favorito. Más cafre, más elaborado, con una formación DE LUJO, con unos tales DiGiorgio al bajo, James Murphy en una de las guitarras y Dave Lombardo a la batería, en plan supergrupo, detalles más Death, mayor variedad de tempos, voces guturales... y canciones potentísimas.

Sé que me he dejado cosas, de hecho he ido enumerando discos en una lista preliminar hasta quedarme solo con 20. Han caído por el camino nombres tan relevantes como Sadus, los ya mencionados WatchTower, Metal Church, Mekong Delta, Forbidden, bandas más marcadamente Crossover como Suicidal Tendencies, el The Laws of Scourge de Sarcófago (me gusta mucho más que el INRI, personalmente), Deathrow, alguna banda moderna como Essence o Vektor... pero oye, no hay espacio para todos.

Espero que la lista os haya gustado. A los veteranos no os descubriré absolutamente nada, a los más novatos posiblemente os descubriré alguna cosilla interesante. Hasta la próxima, grumetes.


domingo, 13 de octubre de 2013

Pokémon Blanco y Negro / Blanco 2 y Negro 2 (Review)

¿Qué pasa, butaneros? Como os podréis imaginar, ya tengo Pokémon Y. VICIO. HYPE. TODO MUY EXAGERADO. Por supuesto, os contaré mis impresiones detalladas al milímetro cuando sea pertinente, pero de momento, mato dos pájaros de un tiro reseñando las dos tandas de juegos que pertenecen a la quinta generación. Las analizaré un poco de forma global, y por partes. Primero, lo que es menester.



Pokémon Blanco y Negro llegaron a nosotros a finales del año 2011, 4 años después de Diamante y Perla. Como la Nintendo 3DS ya estaba en el mercado, se criticó mucho que no saliese para esa consola, aunque ya presentaría, junto a su secuela, alguna función exclusiva de la sucesora de la ya difunta Nintendo DS. Os comenté que Diamante y Perla me parecieron más conservadores de lo debido, pues bien, afirmo sin ningún tapujo que la quinta generación es lo que debería de haber sido la sexta. La DS era totalmente capaz de mover esos gráficos, más pulidos y vivos que la anterior generación, con las criaturas en constante movimiento, y fragmentos con acercamientos obvios a las 3D que sí aprovechan la potencia técnica de la consola. La banda sonora continúa en su evolución hacia terrrenos más modernos, con algunos temas para quitarse el hipo (el tema de combate de Ghechis, con su atmósfera siniestra basándose en el tritono, es de lo mejor que se ha hecho para toda la franquicia, en mi opinión).


¿Tiene un momento para hablar de Jesús?


Existen unos cambios más, importantes por supuesto, que afectan a la mecánica. Uno es tan importante como el reparto de la experiencia: una criatura de menor nivel que el adversario ganará un plus de experiencia, mayor conforme la diferencia de niveles, y cuanto mayor sea el nivel del Pokémon usado, menor será la experiencia recibida. Se ve que la fórmula, aunque interesante, no ha calado: Pokémon XY vuelve a la fórmula de experiencia tradicional. Las MTs, además, pasan a ser de uso infinito, algo que potencia la estrategia y facilita el juego, ahorrándonos quebraderos de cabeza. La inclusión de habilidades ocultas vía Dream World aumenta las posibilidades estratégicas todavía más, aunque no se trate de un salto tan notable como de segunda a tercera o de tercera a cuarta a nivel de metagame, sino una ampliación de lo que ya pudimos ver en DPP. En cuanto a la historia, tenemos al Equipo Plasma ante nosotros. Blanco y Negro cuenta, en conjunción con su secuela, con la historia mejor hilada (aunque no la que más me ha sorprendido, que quizás sea la del Y) y más elaborada de los Pokémon de portátil. Personajes tan enormes como Ghechis y sobre todo el carismático N tienen la culpa. No revelaré más, pero alcanza niveles de epicidad muy grandes.

La curva de dificultad continúa la línea del Diamante pero con modificaciones. Una variante de entrenadores, los enfermeros, aparecerán de forma puntual en travesías largas para curarte una vez derrotados. Eso facilita los viajes, pero a cambio, se aplican más mecánicas competitivas en los combates clave y los entrenadores son más duros de pelar. ¿Cuál es mi queja, entonces? Que, a la hora de jugar, lo he aprovechado mucho menos que los anteriores. Ayuda que yo soy universitario desde hace años y tengo menos tiempo, pero tampoco me enganchó tanto como los viejos. Eso sí, en Pokémon Online, manejando a tope el juego competitivo, he gozado las virtudes de la quinta generación como un enano. Con su secuela tuve el mismo problema, secuela de la cual...




... se puede hablar ya. Por supuesto, una secuela directa en el mundo Pokémon es toda una sorpresa. En lugar de una tercera edición, se introdujo una secuela directa, sucedida 2 años después del original. Por supuesto, empiezas en una localidad distinta, tienes un rival distinto y te encuentras con personajes distintos... además de alguno común. Y, por primerísima vez desde el anime...



MOLAR, nivel: Venustoise

... encontramos fusiones. En este caso, las dos formas alternativas de Kyurem: Kyurem Negro, fusionado con Zekrom, y Kyurem Blanco, fusionado con Reshiram. Imagino que esta novedad no se aplicará a XY, pero no deja de ser interesante: la base es Kyurem, que es el que ganará experiencia, pero adquiere, mediante la fusión vía punta ADN, un poder avasallador, con unos stats base de quitarse el sombrero. Pero quitando esta rara avis, poco más tenemos. Bueno, una ampliación del metagame curiosa, el retorno del siempre carismático N y el señor Ghechis, que mola mil... y ya. Un juego de Pokémon diferente pero con la misma base, distinto a una tercera versión, no tan continuista, pero ahí ahí. Merece la pena para el fan, además de que nos presentaba, por primera vez, un rival en condiciones: implicado, tanto aliado como rival con afán de superación, no un tocapelotas típico que aparece nada más que para combatir en momentos puntuales (gente cagándose en mi estampa y recordando a Azul en 3, 2, 1...). Así sí, coño.

Ya os adelanto que a lo largo de esta semana o la siguiente debería reseñar como es debido Pokémon XY, Y para ser más concretos. Que os sea leve el hype.



jueves, 10 de octubre de 2013

Pokémon Diamante y Perla (Review)

Atrás quedaron las reseñas detalladas de las 3 primeras generaciones. Mientras me come vivo por dentro el hype esperando la llegada de Pokémon XY (servidor tiene la edición Y ya encargada y entre mañana y pasado debería llegar), y con su reseña prácticamente asegurada, he decidido dar un repasito a las dos generaciones que me quedan: cuarta y quinta. Vamos por partes.



Pokémon Diamante y Perla llegó a nuestro territorio allá por el julio de 2007. 4 años después de los magníficos Rubí y Zafiro, que vuelvo a recordar que se trata de mi generación favorita hasta el momento, Pokémon daba el salto a la doble pantalla. La Nintendo DS sería la encargada de acoger la cuarta generación de Pokémon. Aquí ya hubo quejas muy fuertes respecto al diseño de Pokémon, partiendo por los legendarios. "Parecen Digimon". A mí esto me la sopla, entre nostalgiafags y ser fan de Digimon desde hace años, pero sí se aprecia un cambio a la hora de crear criaturas, con diseños más complejos, no mejores, diferentes. Pero en fin, vamos al juego.

Gráficamente, se aprecia un salto respecto a sus predecesoras en GBA, por supuesto, pero el examen del tiempo ha demostrado lo que yo pensé un poco de primeras: que se habían quedado a mitad. No impresiona como me impresionó 4 años antes su predecesor, que aprovechaba bastante bien la arquitectura de Game Boy Advance. Ésto se queda, técnicamente hablando, como el eslabón medio entre GBA y NDS. Tiene acercamientos a unas falsas 3D que indicarían dónde irían los tiros a la postre: mejor implementadas en Blanco y Negro y el paso 3D definitivo que va a suponer la sexta generación. Es lo más destacable en ese sentido, así como unas buenas animaciones de combate... pero eso, el paso fue más saltito que carrerón. El mapa tampoco me pareció muy largo, mi primer vistazo fue algo así como "joder, qué corto, los 2 anteriores eran más largos". Luego vi que habría misiones y post-Liga suficientemente jugosas y me tuve que callar un poco.

Diamante y Perla puede pecar por un lado de inmovilista, pero para nada es un mal juego. Le metí más horas que al en teoría superior Negro (ya os contaré los motivos en su respectiva reseña). ¿Por qué? Porque la grandeza de la mecánica de la saga perrmanecía intacta, y el metagame pegó un nuevo salto tremendo. Si ya se venían cociendo mecánicas interesantes desde RZE, DP duplica este aspecto del metagame competitivo. Un mundo nuevo de posibilidades como la aparición de Espacio Raro o Trick Room, el cual empezó a usarse de broma y terminó siendo un arma clave en una estrategia centrada en torno al movimiento (durante cinco turnos invierte la velocidad del combate, es decir, los Pokémon más lentos atacarán antes). Algunos cambios en movimientos como Mofa también ayudarían a enriquecer el metagame particular. Pero, sin embargo, el cambio más importante será que, al fin, nacería la distinción definitiva entre Ataques Físicos y Ataques Especiales que conocemos a día de hoy. Así se aprovecharían mejor atacantes físicos de tipos antes encasillados como especiales, un ejemplo claro de esto es Gyarados, uno de los grandes beneficiados de la generación. También regresa el ciclo día-noche, tristemente ausente en la tercera generación, y de forma más completa, con 4 variantes en lugar de 2, que en Oro y Plata. Un cacareado regreso para aplaudir.


Lucario, uno de los grandes fichajes de la 4th gen


La banda sonora experimenta un pequeño bajón del cual creo que la saga no se ha recuperado. Sinceramente, la música de las 3 primeras generaciones me parece tan rematadamente grandiosa que los intentos de modernizarla, aun gustándome, no me llegan tanto como las anteriores. Cuestión de gustos, pero todo hay que reseñarlo. En cuanto al nivel de dificultad, me pareció, creo recordar, ligeramente más complicado que su predecesor. Las escenas están pulidas, nuevas formas de evolucionar, el añadido de varias evoluciones para criaturas del pasado, los puzzles puntuales siguen siendo adictivos... y se recupera la retrocompatibilidad, de forma bastante sencilla y sin necesitar doble consola, como sí necesitó por motivos evidentes (el salto generacional fue dentro de la misma consola) su sucesor. Algo que no me gustó fue la reinterpretación del Concurso Pokémon, que tantas alegrías me dio en Rubí y Zafiro, aquí no me llegó a enganchar, y seguramente a más de uno tampoco. Como prueba, que terminaron por desaparecer. Post-Liga seguimos teniendo un juego rico y lleno de cosas para hacer, desde legendarios hasta diversas misiones extra. Tenemos decenas de horas y horas de diversión asegurada.

A nivel general, no me parece la mejor por lo ya explicado. A nivel jugable, está mejor equilibrada que NB, avanza la historia respecto a las anteriores, Platino introduce como novedad niveles del estilo del Mundo Distorsión, con su particular jugabilidad. Cada juego principal ha de ser un añadido clave en la juegoteca de cada aficionado a la saga, y éste no es para menos. Sin embargo, no puedo dejar de ser crítico y resaltar un par de defectos entre sus virtudes. La principal es que no aprovechó como debía la potencia de la Nintendo DS, quedándose un poco a medias. Algo compensado, por suerte, por una edición con una jugabilidad magistral, una historia que iba mejorando cada vez más y un metagame que se nutría de la imaginación de los jugadores y de las nuevas técnicas disponibles para ponerse serio, muy serio. Se podría resumir como más de lo mismo, pero mejorado. El cuarto testamento de una saga cuyo final anda lejos. Espero traeros una reseña decente de Blanco y Negro pronto, y de XY más adelante. Con Dios.



Por supuesto, si os cuesta haceros con el cartucho original, siempre podéis tirar de nuestro amigo el emulador, si no lo habéis catado como es debido, y sumergiros en los entresijos de nuestros colegas del equipo Plasma y las criaturitas encantadoras que moran la región de Sinnoh.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Resident Evil: Revelations (Review)

¡Hola muchachada! Una vez empezado el curso, mi tiempo para este blog, ya de por sí bastante reducido, bajará todavía más. A los 4 gatos que todavía me leen: lo siento. Pero la web ocupa tiempo y la carrera más. De momento, hoy 28 de septiembre se cumple un mes desde que me regalaron, y ya era hora, mi preciosa Nintendo 3DS XL. Así que los siguientes artículos serán los 3 juegos que tengo, ya pasados todos. Éste el más reciente, nada más y nada menos que Resident Evil Revelations.



Este animalito es el segundo RE para 3DS, tras el Mercenaries, dedicado absolutamente a ese minijuego. Se trata del primer RE posterior al 4 que pruebo en serio, tras apenas 10 minutos de partida al RE6. Ya os conté ciertas impresiones de la saga en mi reseña del primer juego (que podeis leer aquí), así que apenas me repito: no soy fanático de la saga, me gusta tanto su vertiente enfocada a la acción como al survival horror añejo. Según leí, éste juego aunaba las dos vertientes. Y... bueno, sí, a ratos. Pero definitivamente está más orientado a lo que ya vimos en Resident Evil 4 que a los clásicos. Hay guiños a esa época, desde luego, partiendo por los personajes clásicos (Jill Valentine y Chris Redfield, mayormente), los pasillos estrellos, las zonas poco iluminadas, enemigos que se arrastran haciendo las funciones de zombies, algún puzzle que otro, la búsqueda de llaves en un recinto laberíntico para poder seguir avanzando... desde luego, recupera alguno de los ingredientes clásicos. Ahora, los tiros, la munición constante (aunque no llegas a ir nunca sobrado) y las escenas donde, por obligación, deberás despachar a todos los enemigos de la pantalla para avanzar están a la orden del día. Es un Resident Evil más actual que clásico, aunque viendo el rumbo de la franquicia, es lo más atmosférico que han sacado en años, sobre todo la primera mitad del juego. Pero basta de milongas:

Sinceramente, no me extraña que hayan hecho un port en HD: el juego lo merece, y mucho. Técnicamente es casi redondo, con unos gráficos de quitarse el hipo, solo manchado por bajadas del frame rate y tirones en puntos de guardado y puertas/ascensores para cambiar de zona. Afortunadamente no afectan a los momentos de tensión, pero hay que mencionarlos igual. Nos moveremos por entornos muy variados: desde escenarios abiertos de montaña, por barcos (bastante amplios y laberínticos, con escenarios que nos recordarán a una Mansión Spencer flotante con todas las de la ley). La cantidad y variedad de enemigos es notable, no genial, pero notable, y están bien detallados. Mención aparte merecen los jefes finales, desde el más pequeño e insignificante hasta la gigantesca Malacoda (el enfrentamiento es totalmente épico). Los combates con bosses encierran alguno de los momentos más frenéticos del juego. Nos obligará a utilizar una estrategia y a aprovechar la munición disponible (antes o después encontraremos un buen cargamento). El apartado sonoro también raya un nivel altísimo, de hecho, la pieza que suena durante el combate final es un clinic de cómo hacer música grandilocuente en un videojuego. En serio, es así de buena. Cuenta, por primera vez en la saga, con un doblaje al castellano, que repetiría en RE6. Para gustos los colores, a mí desde luego me ha gustado, sobre todo en las voces masculinas.


He aquí uno de los espectaculares jefes del juego. ¿A que es una cucada?

Desde el punto de vista jugable, bebe mucho de elementos de Resident Evil 4. Podemos conseguir mejoras para las armas, que son intercambiables, y hay varios tipos de armas y subarmas. Eso sí, armas principales solo podremos llevar 3, lo cual nos condicionará a la hora de encarar a los numerosos enemigos. ¿Eres de los que lo soluciona todo con un buen escopetazo de cerca o prefieres la distancia para encarar a las hordas enemigas con un rifle de francotirador? Cámara al hombro, sistema de disparos en primera (la que utilicé yo) y en tercera persona, y un control cómodo y exquisito (la gran baza de los RE modernos). Mención aparte merece una de las grandes novedades: el escáner Génesis. Éste aparatito es tremendamente útil para localizar objetos ocultos, sobre todo munición extra y hierbas verdes (utilizadas in game, que recuperan toda la salud, con un máximo de 5 acumulables). El autoguardado cada poco tiempo, presente ya en RE5, facilita que las partidas sean cortas y directas, para disfrutar de tu portátil sin agobiarte.

En cuanto a la dificultad y la longitud, solo lo he finiquitado en Fácil y, sinceramente, es un juego sencillo y no demasiado largo. En esa misma dificultad el propio RE4 era notablemente más complicado en algunas secciones. La duración de la historia principal me costó 11 horas, notablemente menos en la segunda mitad, que son capítulos más a saco y con menos vueltas para dar. Eso sí, la variedad de situaciones, escenarios y cosas por hacer impedirá que nos aburramos. Ha recibido críticas por los niveles de montaña, pero sinceramente, me han gustado. Totalmente de acción, pero no por ello inferiores, por mucho de que los mejores momentos los vivamos en la línea principal. La trama realmente no revela nada de la línea argumental principal, como parece rezar el subtítulo, estando situada entre RE4 y 5 y siendo totalmente nueva, con alguna conexión leve con otros juegos de la franquicia. Eso sí, los enredos, algunos de los secundarios (yo le cogí mucho cariño a Parker Luciani y a algunos que juegan a muchas cosas, no desvelaré nombres), y la estética totalmente cinematográfica ayudan a meterte de lleno en una trama más que competente. El Modo Asalto da mucha más vida, este sí, totalmente orientado al exterminio de criaturas de diversa índole, pero hay que echarle horas. Cunde, y no poco. También hay una serie de misiones, a modo de trofeos, con desbloqueables. Desde luego, sirve para alargar la vida útil del juego más allá de la campaña.

Es un must para N3DS, y luce mejor si cabe en XL. No es perfecto, desde luego, pero en una portátil pocas experiencias novedosas tan intensas se pueden vivir. Si hubiese durado 4-5 horas más la historia principal, solucionamos los tiempos de carga y hubiese sido un poco más complicado, entonces ya sería la rehostia. No me malinterpretéis, es tremendamente bueno y me ha enganchado cosa fina. Por juegos así merece la pena echarle el guante a la consola. Sobresaliente experiencia que puede convencer al jugador nuevo y antiguo.



martes, 6 de agosto de 2013

Digimon Savers/Data Squad (Review)

Ésta reseña va a ser diferente. Últimamente venía de reseñar videojuegos, ya que en el portal web en el que escribo bastante tengo con escribir sobre música. No descarto volver a subir discos por aquí, pero hace tiempo que no es mi prioridad. Las visitas eran mayores, pero, ¿sabéis qué? Es mi blog y escribo lo que me apetece en el momento. Bien, pues ahora me apetece escribir sobre la última serie que me he visto: Digimon Data Squad (Savers es el título original):



Es la primera vez que reseño una serie, así que seguramente cualquiera más acostumbrado a ello lo haga mejor que yo. Mea culpa mode off, gracias por aguantarme. El caso es que esta reseña NO VA A CONTENER SPOILERS, así que podréis leerla tranquilamente si todavía no la habéis visto y tenéis intención. 

Como tantos otros, me he criado con la serie de Digimon. Concretamente, las 4 primeras temporadas (Adventure, 02, Tamers y Frontier). El lapso de tiempo que transcurrió entre Frontier y Data Squad no pasó en vano. Sé que no soy el único caso, o era, que se quedó enganchado en la cuarta temporada. Era un poco reacio a seguir, pero bueno, me puse a ello. Y éstas han sido mis impresiones:

En primer lugar, la serie vuelve a reinventar el concepto de Digimon. No es un cambio tan abrupto como Frontier (que los protagonistas se transformaban en lugar de tener compañeros, no, ésto es mucho más conservador de primeras). Los protagonistas no son niños, sino adolescentes, no son "elegidos" sino que trabajan para el DATS. El DATS es un escuadrón a cargo del Gobierno de Japón cuya misión es mediar entre los conflictos entre el mundo humano y el digital. El diseño de sus personalidades sigue la factura de la saga: personajes sencillos con algo de evolución, destinados a chocar al principio para luego entenderse. La trama sí que gana en complejidad respecto a otras entregas, con cambios mejor enlazados respecto a Frontier, que me gustó, pero presentaba un cambio muy abrupto casi al final que luego no supieron mantener interesante del todo. Hay 3 partes o "sagas" diferenciadas que, por spoilers, no detallaré nada más que los nombres:

La "saga del ataque Digimon" es la primera. Aquí te explican básicamente las mecánicas de actuación, te presentan a los personajes y a las primeras digievoluciones. Es la carta de presentación de los personajes, para que te encariñes un poco con ellos, vayas tomando nota de conceptos (el Digisoul, que se explicará más adelante), lo que ocurre y ocurrió en el Mundo Digital, etc.  La "saga de Kurata" es la más importante, ocupa el grueso de la serie y es la que nos presenta el nudo y diversos problemas. En mi opinión es la mejor parte de lejos, presentándonos a uno de los antagonistas más brillantes y perversos de la franquicia, si no el más cabrón (al menos de las 5 primeras temporadas, todavía no he visto Xros Wars). El final corresponde a la "saga de Yggdrasil" a modo de conclusión, muy digna y a la altura, con la vuelta de "viejos conocidos" en todos los sentidos. Hay que verlo para entenderlos. A lo largo de la serie tenemos ciertos giros argumentales, enredos, he encontrado guiños a sagas como Men In Black o Star Wars más que curiosos... en general, el argumento está a la altura de la franquicia Digimon. Masaru y Touma sin duda mis personajes favoritos, Yoshino pierde fuelle en comparación. Otro hecho que me ha gustado es que los Digimon están equilibrados, y es algo importante: no los hay que tengan digievoluciones por encima de los demás como en el resto de temporadas, sino que se iguala y participan más o menos por igual. Punto totalmente a favor, a mi manera de ver.

Intento no ordenar cronológicamente las diferentes temporadas, pero de ordenarlas, está claro que esta iría la primera, por datos revelados en la misma. Hasta ahí leo. Realmente me costaría ordenarla según mis gustos. La empecé a ver por hacer algo, por mera curiosidad, y me la tragué entera en 48 horas. Vamos, que me enganchó como una droga dura y me ha encantado, por lo cual recomiendo verla sin prejuicios. El tema del doblaje es curioso: por un lado es genial que hayan conservado el de Agumon y sus sucesivas digievoluciones respecto a Adventure, genial, pero que hayan cambiado otros a lo bestia e incluso modificando nombres respecto a lo que estamos acostumbrados (Gallantmon/Dukemon, Omnimon/Omegamon) no me ha gustado nada. Pero bueno, es lo que hay. La OST está a la altura, igual se echa en falta más variedad, pero el tema de digievolución principal está a la altura, de corte muy clásico y pegadizo. Lo que no me ha matado han sido los openings (los endings más en la línea), por debajo de los 4 primeros de la franquicia, tanto el primero como el segundo, tanto visual como musicalmente, sobre todo en lo segundo. Y eso que la animación en general al ser más moderna puede impactar más, pero ahí no lo logra.





Me resulta complicado profundizar más, así que esto es todo. La serie está completa en Youtube, así que podéis verla tranquilamente y comentar qué os ha parecido.













jueves, 18 de julio de 2013

(Review) Resident Evil

Parece que le he cogido el gustillo a esto de reseñar videojuegos de tanto en tanto, así que sin salirme demasiado de la tónica de la última entrada, os traigo otro clasicazo de la cada vez más "retro" Playstation, no sin antes caer en la tentación de presentároslo a modo de anuncio:

¿Estáis cansados de juegos facilones?
¿Ya no os motivan los shooters y juegos de acción?
¿Dónde quedó el survival horror de antaño?



Entonces yo soy tu macho



A estas alturas cualquiera en el mundo de los videojuegos ha oído hablar de Resident Evil (cuyo título original es Biohazard), ya sea de la trilogía clásica o de juegos más modernos. Hay muchas opiniones al respecto: los hay que prefieren el ritmo pausado y los zombies de las primeras entregas y piensan que desde el 4 la saga ha ido en decadencia, otros prefieren la acción sin pausa que reina actualmente en la franquicia, gente que disfruta más o menos de todas épocas, gente que dice que Resident Evil siempre fue un juego de acción en comparación a otras franquicias como Silent Hill... vamos, que la polémica está servida. Si me preguntáis, no he jugado a las entregas más recientes. Los clásicos me parecen clásicos (unos mejores que otros, claro) y el 4 un juegazo de lo mejor de Playstation 2 o Gamecube. Me considero bastante parcial, pero el tema es otro. Aquí hemos venido a hablar de criaturas espantosas.


¿Qué pasa, hermosos?



El capítulo original marcó un antes y después en la historia de los videojuegos. Sí, así de rotundo soy. Juegos anteriores como Alone in the Dark ya habían puesto sobre la mesa algunos de los ingredientes esenciales en lo que hoy conocemos como Survival Horror. Allá por el 96, vía Capcom, llegaba la criaturita. ¿Cuáles fueron las claves de su éxito? Sus gráficos envolventes (para una Playstation primeriza), los puzzles frecuentes, la escasez de munición y la cantidad de enemigos, así como su resistencia (en dificultades altas es donde mejor se aprecia esta experiencia) y, sobre todo, su sistema de cámaras fijas, donde puedes encontrarte con cualquier cosa al doblar la esquina, sumando todo eso a la banda sonora. ¿La mejor de la saga? Eso se puede discutir. ¿La que más contribuye a la atmósfera opresiva y a aumentar tu ritmo cardíaco? En mi opinión, sí, con algunas melodías espeluznantes. Merece mención aparte el catálogo de enemigos del juego, variado para la época (y se ampliaría en las entregas sucesivas): perros mutados, arañas bien gordas y demás fauna silvestre, abominaciones diversas llámense quimeras, Hunters... pero sobre todo zombies. La mascota de la saga por excelencia, tanto que muchísima gente se quejó cuando dejaron de aparecer en RE4 y RE5. Enemigos lentos, impasibles, resistentes y que rara vez aparecen solos... en la teoría. En la práctica, no os encontraréis más de 3-4 zombies en la misma pantalla en todo el primer juego. Suficientes teniendo en cuenta que nos moveremos por pasillos estrechos y dejar alguno fuera de combate es bastante recomendable.


Otras de sus virtudes incluye el desarrollo del guión. No se nos explicaba gran cosa de primeras pero el ritmo, que los datos nos llegasen poco a poco y la ausencia de un narrador, tenía su gracia. Teniendo en cuenta su época, era todo bastante cinematográfico (con escenas con actores reales, algo bastante cutre pero recordado con cariño). Sobradamente a la altura. Además, tenía más de un final, posibilidades diversas de acabar con los enemigos o escapar de ellos para sobrevivir, inventario limitado, dos personajes... otros juegos posteriores, como Silent Hill, agobiarían más, pero éste estableció el survival como género.

Fuera de sus características positivas, las mecánicas: puzzle - enemigos - jefe ocasional se agotaban un poco deprisa, el control era ciertamente tosco (aunque ayuda a meterse en el papel, no lo niego), el excesivo desnivel entre los dos personajes (pasarte el juego con Chris Redfield era algo reservado a jugadores experimentados) teniendo en cuenta que ya había niveles de dificultad y el agobio en sí no ha envejecido tan bien, en parte por la cantidad de enemigos en pantalla, no demasiados como ya comenté, algo que sí pasa en los juegos siguientes, sin mencionar el doblaje, aunque esto es una tara bastante común en la época. Al año saldría un Director's Cut que añadía dificultades extra y poco más, un aperitivo de lo que estaba por llegar, una franquicia extensa con muchos juegos, algún tropiezo, y ventas millonarias.

En definitiva, no podemos obviar ni el factor histórico (supuso un boom en el mercado tanto a nivel jugable como en otros factores) ni el hecho de que no ha envejecido tan bien como, por ejemplo, su Remake para Gamecube salido en 2002, para algunos la versión definitiva, una revisión del clásico que supera al original (no lo he catado, no opino). Incluso creo que el RE2 y el RE3 Nemesis han envejecido algo mejor, sin ser muy distantes en fecha de salida. No es un juego perfecto, pero no por ello se puede dejar pasar la oportunidad de echarle la zarpa... viva o putrefacta.


Ante los que salen del armario  zombies, tolerancia cero


miércoles, 17 de julio de 2013

(Review) Castlevania: Symphony of the Night

¡El Conde Drácula ha resucitado! ¿El Conde? Bueno, o al menos mi blog, que ya era hora. Acorde a la temática de estas líneas, el juego elegido para reseñar no podía ser otro que el clásico vampírico videojueguil por excelencia. Hablo, efectivamente, de la saga Castlevania, de Konami. Y no un Castlevania cualquiera, sino del que está considerado (hecho que debería importarnos un comino pero creo que está sobradamente justificado esta vez) como el mejor y más importante de la saga. Señoritas, permítanme introducirles el Symphony of the Night de Playstation.




Si bien a estas alturas podría considerarme aficionado a la saga, sí que es verdad que mi afición no vino por este clasicazo, sino en 2005 por Dawn of Sorrow (que será reseñado en su debido momento), y todavía me quedan unos cuantos por jugar (más de 20 juegos tiene la saga, casi nada). Así que es esta afición e interés la que me ha terminado por redirigir al origen del "Castlevania moderno" o Metroidvania.

Castlevania era, originalmente, un juego de acción lateral con momentos de plataformas. Desde el Castlevania de NES hasta el Rondo of Blood de PC, predecesor total y absoluto de la obra que nos ocupa. Esta saga siempre se ha caracterizado por dos cosas: una banda sonora redonda, el feedback y los guiños al pasado (desde su consolidación), y sobre todo, la dificultad. Los primeros juegos son endiablados, habitualmente por encima de la media de su época. Éste Symphony of the Night es diferente a sus predecesores. ¿Es más fácil? En parte sí, sin ser un juego totalmente accesible, sí baja el pistón respecto a Super Castlevania IV o al Rondo of Blood, que tenían unas cotas de dificultad superiores al juego que nos ocupa. Pero reinventa las mecánicas de la saga con influencia palpable del genial Super Metroid de SNES. A la acción y el plataformeo habituales se le une un componente de exploración por acumulación de habilidades y de mejoras, tan característico de la saga de Samus Aran en Nintendo. No es la única novedad, añadiendo un componente de Action RPG notable, siendo la novedad, a mi juicio, más reseñable e importante. Un sistema de niveles, el equiparse armas y objetos con diferentes parámetros, y lo que se nota a la hora de jugar, hacen de este SotN un juego bastante único en su época. Buena parte de los Castlevania posteriores beben de la fórmula sentada en ésta joya, si bien los últimos (el spin-off Lords of Shadow y toda la subsaga correspondiente) han vuelto a retomar la acción más directa, abarcada desde una perspectiva distinta a los primeros juegos. La enésima muestra de la mutabilidad y capacidad de reinvención de una saga, con resultados normalmente (tropiezos hay, porque haberlos...) satisfactorios.


Las texturas y la iluminación, de fábula para la época


Sobre el apartado técnico, de nuevo y como tanto me gusta señalar, hay que entender muy bien el contexto de la obra. El juego fue publicado en el 97, época en la cual las 3 dimensiones empezaban a poblar los videojuegos de esa época. Hubo auténticas maravillas en 3D en aquella época, juegos fallidos... pero ya podíamos hablar de una moda o tendencia. Si bien hay momentos de falsas 3D (lo que llaman 2.5D), el gameplay en sí es íntegramente en 2D. Good old fashioned 2D. Gráficamente igual no luce al nivel de los titanes de PSX (Metal Gear Solid, Final Fantasy VIII, por ejemplo), pero tampoco es una patata precisamente. Entornos recargados y detallados, mucha variedad de colores, fluidez envidiable, animaciones completamente a la altura, cierta variedad de enemigos, y esos detalles que hacen que un juego sin gráficos hiperrealistas no quede realmente desfasado, como le pasó al Castlevania 64, sucesor en la cronología real (no dentro de la saga) de este SotN. Es otro tema, de nuevo, así que diré que simplemente fue el primer Castlevania en 3D y, por lo que he podido leer (no jugar), un paso en falso importante. Sin salirnos del apartado técnico en sí, es imposible no mencionar la labor de Michiru Yamane en la banda sonora. Increíble, majestuosa, ejemplar, espectacular, tremendamente variada, desde temas atmosféricos hasta melodías recargadas, con esos rasgos sinfónicos tan ampulosos y brillantes. De sobresaliente, una de las mejores bandas sonoras que hayan catado mis oídos en un videojuego. Tampoco es una sorpresa viniendo de la saga que viene.

Sobra decir que el gameplay es exquisito, el control uno de los mejores jamás vistos en un ARPG, sencillo, intuitivo pero completo, no es un juego corto, depende de tu habilidad (me costó algo más de 8 horas completarlo la primera vez), con muchos extras y curiosidades... y claro, una curva de dificultad bastante bien adaptada. Digo "bastante" y no "muy" porque el paso del primer castillo al segundo realmente se nota, es un pequeño desajuste en esa curva, explicable en el contexto jugable, pero no por ello menos importante. Aun así, si el primer castillo les pareció fácil en los cánones de la saga, el segundo no tiene mucho que envidiar a los anteriores juegos, en niveles de desafío, por momentos, eso sí. No llega a ser tan asfixiante como los primeros, sin que esto lo considere algo malo. La historia está trabajada, me parece de las mejores a nivel de saga, sin ser una superproducción, los jefes finales son bastante épicos, los guiños al pasado notables y de sacar sonrisas, donde el mismo juego empieza justo en el final de Rondo of Blood (además de uno de los mejores diálogos, o al menos más épicos, EVER), la posibilidad de jugarlo con más de un personaje, la profundidad del mismo... realmente, es un juego de sobresaliente en todos los aspectos, una obra maestra, un must have, un todo. Uno de esos juegos que debes jugar a poco que tengas afición.


Epic as fvck